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lunes, 10 de diciembre de 2018

Bohemian Rhapsody

Recordando mi primera toma de contacto con Queen, me he de remontar a cuando era pequeña y apenas empezaba a formar mi gusto musical; mi madre, sin esperarse el efecto que tendría aquella primera canción en mí, me dio a conocer esa descarga de adrenalina y ritmos vibrantes que es Don't stop me now. Desde que aquel día descubrí al grupo más deslumbrante que había oído nunca, ya no pude dejar de escuchar sus, más que canciones, auténticos himnos. Por eso, cuando este año me topé con el trailer de Bohemian Rhapsody en YouTube, me quedé ojiplática y no pude evitar cuestionarme si aquello sería buena idea: ¿tan atrás habían quedado los años de reinado de Queen que hacía falta refrescar la memoria al mundo? ¿sería un completo desastre? y, sobre todo, ¿podría Rami Malek dejarse entender con esa prótesis dentaria descomunal?
Sin muchas expectativas, y un poco de recelo, he de confesar que me asomé al cine con ojo crítico, a pesar de estar a punto de reencontrarme con mi grupo favorito.
Sin embargo, solo con la fanfarria inicial de la 20th Century Fox, interpretada por los mismísimos Brian May y Roger Taylor, ya se me pusieron los pelos de punta, y no volví en mi hasta los títulos de crédito, cuando encendieron de nuevo las luces y la sala entera, llena a rebosar, se fundió en una sobrecogedora ovación. La película ha sido la gran sorpresa de este 2018, una experiencia inolvidable que ha arrasado los cines de todo el mundo y ha devuelto a la vida la legendaria historia de Queen, desde sus inicios en 1970 hasta El concierto por excelencia, el Live Aid de 1985, para recordar al mundo una vez más que, contra todo pronóstico de los críticos de su época, Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon rompieron todos los esquemas, se atrevieron con ritmos y sonidos con los que nadie se había arriesgado nunca, e hicieron historia elevando el rock y la actuación en vivo a una nueva dimensión.


Bohemian Rhapsody ha sido un proyecto muy especial desde el principio, que ha costado sacar a la luz tras una década de planes, búsqueda del reparto adecuado y vicisitudes con el primer director, Bryan Singer, al que llegaron a despedir a menos de dos semanas de terminar el rodaje. En busca del perfecto Mercury, los todavía miembros activos de Queen, el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor, se involucraron especialmente en el proyecto, sin conformarse con otros candidatos hasta dar con Rami Malek (protagonista de Mr Robot, de la que May y Taylor son fans declarados). No pudieron haber elegido mejor. Malek, demostrando sus dotes de actor profesional y comprometido con el papel, reencarna a Freddie habiendo hecho los deberes, clavando cada gesto, cada mirada, cada andar, y cada movimiento sobre el escenario del rimbombante artista.
Aún así, la realidad en este caso supera a la ficción porque Freddie es sencillamente insuperable. Fue una fuerza de la naturaleza, una "shooting star" (como entonaba en Don't stop me now) imparable, grandiosa, rebosante de pasión por la vida, por la expresión artística y por encima de todo, por la música; un autodenominado "Mister Fahrenheit" que no cesó, ni en sus últimos y desgastados meses de vida, de componer y cantar, de compartir con el mundo y para la posteridad su talento descomunal. Partiendo de esta base y dejándonos llevar, Malek crea un muy logrado Mercury al que quizás no se parezca físicamente al cien por cien, pero desde luego nos adentra en la historia sin que reparemos en que estamos viendo a un actor intentando imitar a nuestro ídolo; de forma camaleónica se adapta, con igual éxito, a los diferentes registros del artista: cañero sobre el escenario, vulnerable en su vida privada, y despampanante en su trato con quienes le conocían.
De todas formas,  siendo una película dramática, cierto es que eché de menos el sentido del humor tan particular de Freddie. Sus payasadas con sus amigos, su espíritu gamberro pero al mismo tiempo dulce y cercano, sus sonrisas traviesas a la cámara, y esa manera confiada pero humilde de decir lo que pensaba, siempre con inteligencia, ironía y una generosa dosis de provocación (es ya clásica su respuesta a un periodista, al que ante la pregunta por su manera de trabajar, si era organizada o espontánea, Freddie respondía divertido "I'm just a musical prostitute, my dear", "Simplemente soy una prostituta musical, querido", cuando en la película, este momento se recrea en una sofocante escena de una tensa rueda de prensa). Además, según el testimonio de las personas que se codeaban con Freddie, en realidad su personalidad fuera del escenario no era como refleja la película, rayana en lo arrogante, sino que, a pesar de los lujos y extravagancias, fue siempre generoso con quienes lo rodeaban, preocupado por sus amigos, detallista, cariñoso y, en definitiva, una persona que transmitía alegría y diversión allá por donde iba. 


Sin embargo, hay que entender que se trata de una película, y a veces se deben exagerar o adaptar algunas cosas; al contrario de un documental, que pretende reflejar la realidad fielmente, la finalidad de Bohemian Rhapsody ha sido desde el principio entretener al gran público. Bohemian Rhapsody ha recibido críticas por la cantidad de modificaciones que se han hecho, no solo del mismo Freddie, sino respecto a la historia de la banda, precisamente para darle un toque aún más espectacular o dramático: empezando por la formación del grupo, que no fue tan espontánea como se narra, pues lejos de ser casualidad de una noche, ellos (salvo John Deacon) ya se conocían mucho antes de que Freddie fuese fichado como vocalista de Smile, el grupo de Brian May y Roger Taylor que luego Mercury renombró como Queen, llegando a compartir piso y hasta montar, entre Roger y Freedie, un puesto de ropa; el escéptico productor de la discográfica EMI, Ray Foster, en realidad nunca existió, pero representa a todos aquellos que no dieron nada por Queen y su single estrella de 6 minutos allá por 1975; la "separación" o distanciamiento del grupo que en el film acontece en los tempranos ochenta en verdad no sucedió (como tampoco fue Mercury el primer ni único integrante de Queen que sacó en esos años un álbum en solitario, aunque en el film se lo echen en cara como si fuera un traidor), sino que siempre se mantuvieron grabando y recorriendo el mundo de gira, a pesar de las diferencias que podían llegar a tener en el proceso creativo (en palabras reales de Freddie, en pocos grupos se daba el caso de que todos los integrantes aportaran composición musical; para él, Queen era un gran proyecto al que se añadían cuatro proyectos individuales que trabajaban en paralelo, y era normal que sus fuertes personalidades chocaran a veces); por otra parte, el papel de Paul Prenter, manager de Freddie en los primeros años de los ochenta, como villano indiscutible al que todos odiamos pero que en realidad, a pesar de arrastrar a Freddie a una vida más disoluta y aislada del grupo, entre fiestas y excesos, no fue tan pérfido como lo pintan ni llegó a hacer todo lo que se le acusa en la película, aunque sí era una persona mezquina que aprovechó la mínima de cambio para traicionar la intimidad de Freddie que él tanto apreciaba y, según Brian May, fue además el causante del desastre del álbum Hot Space en 1982; o la fecha de demoledor diagnóstico del sida, que en realidad sucedió después del Live Aid, en 1987, pero en la película se entiende que quisieron cerrar por todo lo alto dándole una carga emotiva extra al legendario concierto en Wembley de julio de 1985. 


Aún así, a pesar de estos cambios argumentales que, a gusto del espectador, pueden haber sido más o menos acertados, el guión de Bohemian Rhapsody afronta magistralmente el reto de narrar en solo dos horas la historia de quince años, en una vida tan intensa como fue la de Queen en esa época.
La primera mitad, con los inicios del grupo en 1970 y su década más brillante, se narra de forma muy dinámica, incorporando la música de forma omnipresente, en las sesiones en el estudio para sacar adelante sus canciones, o en sus cada vez más increíbles y vistosos conciertos, que, junto a una espectacular fotografía y puesta en escena, nos acercan un poco a lo que debieron de sentir los auténticos y afortunados espectadores de Queen y de las explosivas representaciones de un Freddie rebosante de energía. Esos setenta de rock más duro y melenudomaquillaje y disfraces de arlequín, nos introducen a las sensaciones del inicio y éxito de una banda de rock, de giras constantes, avalanchas de fans y éxitos imparables. Pero no de cualquier banda de rock, sino de una tan esencial como Queen, que rompieron con los esquemas del momento y abrazaron una nueva forma de hacer música con su particular estilo que, lejos de estancarse en un sonido, mezclaba tantos tan diferentes (hard rock, glam, gospel, jazz, balada, rock and roll, etc.) que les hizo sonar como nadie había sonado nunca. Un éxito, de todas formas, que no hubiera sido posible sin una banda en la que cuatro personas tan distintas aportaran y se complementaran tan bien unas a otras, y un Freddie rebosante de inspiración y perfeccionista hasta la saciedad, no cesara de trabajar en los temas de la banda hasta escuchar en la cinta lo que él ya había escuchado, y mucho antes, dentro de sí, y orquestara, con su visión del rock y la actuación en directo, el fenómeno de Queen. Algunos momentos hilarantes de la película son las divertidas grabaciones en el estudio; contando en los setenta con medios casi artesanales, "the tape was the tape", casi no se podía intervenir  la cinta una vez grabada, y había que clavarlo todo porque no había ordenadores como hoy en día para arreglar los errores. En concreto, se recrean las sesiones de Seven Seas of Rhye y Bohemian Rhapsody, canciones con las que descubrieron el potencial que tenían si se lanzaban a mezclar y probar técnicas distintas, como la superposición de voces, los agudos "galileo" o sus tan conocidos ritmos "operísticos", marcando para siempre su destino.
La segunda mitad refleja, en un tono más dramático, la tormentosa época de Freddie con su manager Paul Prenter a principios de los ochenta, en la que el cantante se alejó de su esencia musical y de las relaciones estables que había tenido, sobre todo con su primero novia y luego mejor amiga Mary Austin, cayendo en una espiral de vicios y sinsentido, buscando encontrarse con su verdadero yo, después de descubrir su auténtica sexualidad; es un tramo más decadente en la película que, sin embargo, sirve como moraleja del lado oscuro de la fama, la soledad y la insatisfacción. Pero los ochenta no solo fueron los años por excelencia de los excesos de Freddie a través de fiestas desfasadas y clubes nocturnos, sino también su madurez, musical y personal, cuando a mediados de la década conoció a Jim Hutton, su pareja hasta el fin de sus días, y cuando en el Live Aid del 85 Queen, después de unos años menos florecientes, se volvió a meter en el bolsillo a la audiencia (el climax y broche dorado de la película), o en la posterior y última gira del grupo, Magic Tour de 1986, que aunque ya no aparezca en el film, fue mítica batiendo récords de audiencia y llenando estadios de público coreante y entregado a sus inolvidables actuaciones (el último enlace lleva a los dos minutos en los que Freddie y sus ultraconocidos "eh-oh" pararon el mundo; ¡quién hubiera estado allí!)


En definitiva, recomiendo encarecidamente dejarse envolver por el ya fenómeno mundial de Bohemian Rhapsodyque cumple la función de acercar a las nuevas generaciones la figura de Queen y la época que les vio nacer, y refrescar a sus fans declarados la razón de por qué amamos a este grupo legendario. Por encima de todo, en las más de dos horas de duración de la película, me sorprendí a mí misma sin la constancia de haber parpadeado y menos echado un vistazo al reloj. Dos horas que se me hicieron demasiado breves, tras las cuales salí de la sala de cine sintiendo que la vida real (al menos la del común de los mortales) no sea así de épica, pero a la vez con unas inconmensurables ganas de comerme el mundo. 
Es una experiencia, reitero, que no te puedes perder, sobre todo si eres fan de la banda, y en pantalla grande, porque seguro te va a emocionar y transportar. De hecho, yo me he pasado el fin de semana revisitando los conciertos y videoclips con una intensa "Queen fever" y, sobre todo redescubriendo, a  propósito del biopic, al "great pretender", Freddie, una persona única en su era, responsable, junto a May, Taylor y Deacon, de letras y melodías que correrán por nuestras venas y las de aquellos que vengan después como las obras de arte atemporales que son. Una inigualable voz que maravilló al mundo entero con su garra y fuerza a la vez que sensibilidad, delicadeza y versatilidad; un sentido del arte que cambió para siempre el concepto de concierto rock, con sus teatrales actuaciones, y su personalidad arrolladora, tanto dentro como fuera del escenario; y una creatividad desbordante que, si no fuera por su trágica y fatídica marcha en 1991, aun le quedaría mucho por compartir con el mundo.
Me despido no sin antes encomendaros la visión prácticamente obligada de este emotivo homenaje que, con motivo del que hubiera sido el 65 cumpleaños de la leyenda, se le dedicó desde el canal oficial de Queen.  


lunes, 2 de marzo de 2015

Imaginando dragones...


Cuando éramos pequeños, en casa jugábamos a aprender una palabra nueva cada noche. Una de ellas se me grabó a fuego en el alma, de tan gran impresión que me causó, y desde entonces jamás se me olvidaría, aunque no fue sino hasta hace unas semanas cuando la entendí por completo. "Inefable", según me enseñaron en estas caseras lecciones de vida, se dice de aquello que no puede ser expresado con palabras, explicado, o comunicado, de tan perfecto y superior que es para nuestro limitado alfabeto. Inefable... como yo he sido siempre una amante de las palabras, este término no tenía sentido para mí, hasta que descubrí  a Imagine Dragons y degusté desde hace tan solo una semana su nuevo y segundo álbum, Smoke + Mirrors. Primero, dejad que os invite a escuchar una de mis canciones favoritas, la que abre el disco y que ha sido brillantemente ilustrada por el artista Tim Cantor... Shots.


Mi generación parece ser arrastrada por las "modas" que marcan las cadenas de radio juveniles que no cesan de emitir mil canciones iguales, con las mismas voces de niños gritones, las mismas melodías sin sentimiento ni profundidad, y las mismas muñecas vestidas con la misma ropa y cantando las mismas letras superficiales con ritmos que, puede que una o dos veces sean pegadizos, pero que al enésimo plagio ya ralla en lo absurdo y repetitivo... Quedan, desgraciadamente, demasiado lejos los años setenta y ochenta, con su música variada, innovadora y de verdad "bailable", que te llegaba al corazón y te hacía vibrar o dar saltos por la pista de baile... Había comenzado a perder la fe en la música de mi generación cuando, a modo de salvación, fui iluminada por los "inefables" Imagine Dragons.
Como indica el adjetivo, su música es tan fuera de serie que resulta indescriptible, pero, aun así, intentaré transmitir lo que siento al escucharla.
No tres, ni cinco, ni diez, sino absolutamente todas las canciones de Imagine Dragons, sin duda alguna, son perfectas... Son tan variadas, y con unos ritmos tan diversos, tan llenos de vida y personalidad, que no te cansas de escucharlas una y otra vez... Ya sea Summer, The Unknown o Polaroid y su animada letra acerca del amor y la pareja, o Shots, Dream o Hopeless Opus y su existencialismo, o incluso It comes back to you y su ritmo relajado que invita a cerrar los ojos y reflexionar, todas ellas son adictivas, pues no rascan un solo tema hasta agotarlo sino que de forma magistral acarician temas diversos, explorando de esta forma todas las dimensiones del ser humano y ello lo transmiten en sus discos, como si de una antología de la vida se tratara. Así pues, Imagine Dragons pule al detalle la composición de sus canciones, hasta hacerlas hermosas, rebosantes de vida y sentimiento, que es lo que debe transmitir una canción...



Por otra parte, la voz única de Dan Reynolds, los vitales golpes de baqueta de Daniel Platzman, y los imaginativos acordes electrónicos del bajista Ben McKee y del guitarrista Wayne Sermon, se combinan de la mejor forma posible para crear un gigante interpretativo. Los cambios bruscos de ritmo, los tonos electrizantes, los gritos implorantes combinados con dulces susurros, los golpes de batería que marcan un ritmo dinámico y casi mágico, y el acompañamiento de voces, palmadas y efectos exóticos, innovadores e inesperados... todo ello supone un antes y después en mi forma de escuchar música. Es demasiado extraordinario para ser expresado con palabras, y aquí repito el término "inefable", pues solo escuchando sus temas se puede comprender lo dedicados que están a su grupo y sus canciones, cómo las cuidan y cómo las hacen llegar de forma magistral al mundo para formar parte de la banda sonora de nuestras vidas. No es de extrañar, por tanto, que su público, al dejarse llevar por los sonidos envolventes de Imagine Dragons, despliegue unas alas invisibles y se eleve más y más alto, dejando atrás el presente monótono para alcanzar el mundo colorido e imaginativo que dibujan las canciones de la banda.
Finalmente, solo me queda destacar que los vídeos que graban reflejan a la perfección su estética y personalidad. El videoclip de Shots, que os he invitado a disfrutar al principio, fue creado por Tim Cantor de forma que plasma a la perfección la imaginación  y el mundo onírico en el que ahonda Imagine Dragons en este nuevo álbum; por otra parte, el que cierra esta entrada, On top of the world, forma parte de su épico disco debut Night Visions y transmite la fuerza, energía y explosión de sensaciones con la que comenzaron en 2012, así como sus influencias setenteras de la mano de The Beatles.
Espero que os haya gustado esta entrada y que os haya hecho llegar la emoción que siento yo misma al escuchar cualquier tema de Imagine Dragons, a los cuales, sin duda alguna, os recomiendo encarecidamente dedicar vuestro tiempo.



jueves, 17 de abril de 2014

Icona Pop

Estos días la calle era salpicada por unos agradables y refrescantes rayos de sol primaverales, estación que ya comienza a palparse a nuestro alrededor. Los días se hacen más largos, la temperatura sube, los largos paseos bajo la brisa del atardecer son más apetecibles, y las fiestas del sábado noche comienzan a aceptar colores más vivos y electrizantes que los grises que vestíamos en invierno... Ese mejunje multicolor que calienta nuestras venas desde el agradable mes de abril, tan temido por los profesores, comienza a multiplicarse y a tomar el control de nuestro cuerpo. ¿Y qué marchoso dúo consigue, con sus ritmos sorprendentes y llenos de energía, animar hasta  las más aburridas pistas de baile? Las recién estrenadas Icona Pop.


Con solo dos discos a sus espaldas, ya se han hecho un hueco en las listas mundiales de éxitos pop, con su "All night" , "Girlfriend" o "I love it", que versionaron las Nancys Rubias con su famoso "Me encanta". 
Y es que, realmente, estas dos amigas suecas sí que lo valen...  
Por un lado, sus canciones son símbolo de la alegría y ganas de pasarlo bien que desata la primavera, con sus ritmos electrónicos, giros inesperados, y ambiente fiestero. Las voces de Aino Jawo y Caroline Hjelt, perfectas rompedoras del silencio, nos despiertan de la hibernación y hacen mover nuestros cuerpos al ritmo de la nueva estación que llega, cargándonos de un renacido optimismo, ilusión y, en fin, de un nuevo bronceado musical para nuestras pieles cada vez más morenas...
Por otra parte, la estética del dúo Icona Pop es electrizante, moderna, y muy a tono con sus dinámicas canciones pop... de hecho, en el videoclip de "All Night", que acompaña a este post, podemos comprobar cómo unos muy diversos bailarines compiten en un colorido concurso por ser los más llamativos, los más originales... todo brilla con estilos diferentes, con peinados distintos y ropas que distan de parecerse. Es todo ello una explosión de personalidad que nos deja con la boca abierta.
Dejémonos llevar, pues, por Icona Pop y su estilo,  muy acorde con esta nueva primavera que nos aguarda, salpicándonos de su sentimiento juvenil y de su grito a la diversidad.





viernes, 27 de diciembre de 2013

There's nothing in this world i wouldn't do...

Hace unos días entré en el blog, y decidí darle un aspecto diferente. Comenzaba a estar algo cansada de los colores pálidos que  había elegido al "fabricarlo" hace ya más de un año, así que me propuse darle otro aire, más vivo, más fuerte. 
Puede que tal vez vuelva a cansarme de este estilo y  clique en "Personalizar" para cambiar el look de Una pizca de... pero, por el momento, decido probar a ver cómo resulta este nuevo aire...



Estos días han sido muy extraños; sentía, por un lado, una enorme ilusión por la Navidad y las reuniones con familia, amigos... pero también un profundo sentimiento de falta, de tristeza, de vacío... 
Igual que necesitaba un cambio de colores y de tonos en mi blog, necesitaba un soplo de aire fresco para aliviar el estancamiento en el que me sumí desde el fallecimiento del gran amigo de la música.  
Por ello, me decidí a seguir el consejo que Fernando Argenta siempre supo transmitirnos con su ejemplo: la música, ¿recuerdas?
Gama de intensos rojos para mi blog, mezcla de sintonías electrizantes, vibrantes, chispeantes... para mi mp3. Y quién mejor para conseguirlo que el jovencísimo DJ que ya ha logrado el reconocimiento internacional: Avicii.
¿Me he vuelto loca? ¿Cómo es que de repente me entusiasma la música house, de manera tan intensa? No es solo por la necesidad de calmar los ánimos tras la desaparición de una de las figuras musicales más presentes en mi infancia, sino porque, realmente, este joven DJ de apenas 24 años ha conseguido crear canciones llenas de ritmo y magia,  además de contar a la vez con un claro sentimiento y dedicación.
Las canciones de Avicii no solo te transportan volando al sábado por la noche, a una enorme y brillante  pista de baile, a un danzarín grupo de amigos, a un intenso baile sacudiendo las extremidades, sacudiendo los pensamientos de la rutina... Avicii te lleva más allá. Te hace volar alto, reír a carcajadas, sentir que todo es posible, pensar que eres capaz de conseguir lo que te propongas... Avicii te da una descarga de electricidad, te carga las pilas y te anima a superarte a tí mismo. Avicii te lanza hacia el cielo. 
Eso es lo que siento cuando escucho Hey Brother, Wake Me Up, I Could Be The One, Levels... 
Cuando las oigo y mis pies se mueven solos, solo pienso en la frase que titula esta entrada y que consta en su canción Hey Brother: There's nothing in this world i wouldn't do (no hay nada en este mundo que yo no haría...) Nada se interpone en mi camino de conseguir lo que quiero, solo tengo que atreverme a comenzar y "lanzarme a por todas"...
Creo que este descubrimiento de Avicii, que ya se venía gestando hacía algún tiempo, ha conseguido que vuelva poco a poco a disfrutar de la música con la misma alegría y regocijo con las que lo hacía antes de la marcha de Argenta.  No podemos olvidar que él siempre quiso que todos mantuviéramos las ganas y la ilusión por vivir, y eso es lo que está transmitiendo Avicii, lo que pienso hacer...
Podéis encontrar en la mítica web de vídeos todos los singles de Avicii; sin embargo, aquí os dejo la canción que me ha inspirado este post: Hey Brother. Escuchad atentamente el mensaje, o leedlo, y también fijaos en las optimistas imágenes que incluye, y que nos llaman a vivir " a tope". Hagámoslo, pues.




martes, 5 de noviembre de 2013

Mi Top 19

Estoy en mi cuarto y escucho tumbada en el sofá mi nueva lista de canciones “Love To Listen…”

En la entrada de hoy, os dejo una especie de ranking con mis canciones favoritas en este momento, y las que, sin duda,  os recomiendo llevar siempre a vuestro lado.

Quién sabe, en cualquier momento puede venir de perlas echar mano a una de ellas, puede que debido a una emergencia “emocional”, o porque queráis desconectar de TODO… (Al fin y al cabo, ese es el gran poder de la música: transportarnos a lugares lejanos donde podemos ser nosotros mismos sin sufrir ningún riesgo…)

Mientras tecleo estas palabras recuerdo la película “Alta Fidelidad”, donde aquel bohemio John Cusack buscaba sin descanso la razón de sus rupturas más dolorosas mientras escuchaba, para consolarse, el único tesoro que nunca le podrían arrebatar, ni siquiera sus excéntricas ex novias: la música, y su magnífico poder…



19- ¿Por qué no despegamos con Avicii? Por ejemplo, con su exitoso “Silhouettes”

18- “Total Eclipse Of The Heart” de Bonnie Tyler nos hipnotiza sin permiso

17- Recuperemos el ritmo con Chaka Khan y su “I’mEvery Woman”

16- “Everybody’s Talkin’”, y Harry Nilsson nos hacen “flipar en colores”

15- Continuemos con “Mr Blue Sky” de la ELO y su electrizante marcha

14- Alegrémonos con los intimistas Belle & Sebastian y su “Funny Little Frog”

13- Una inesperada “Spanish Flea” sesentera inunda el ambiente

12- Neil Sedaka nos recuerda a los Beach Boys con su “Breaking Up Is Hard To Do”

11- Baila por la arena con Jamiroquai y “Virtual Insanity”

10- “September” de la mano de Earth Wind And Fire nos lleva a los psicodélicos 70

  9- Continuamos con  Toto, y su legendaria “África”


  7- Bajemos por un segundo la marcha con “Let Me” de Sergio Mendes

  6- Existencialismo rockero con Queen y “Bohemian Rhapsody”

  5- Prince Phillip Mitchell y “One On One” con un ritmo soul muy chic…

  4- Las Nancys Rubias… ¡”me encanta”! versionan a las rompedoras Icona Pop

  3- Mika nos hace pensar en “happy” con “Live Your Life”

  2- Y se me volvió a colar, pero no puedo evitar a la ELO: “Last Train To London”

  1- Una ultimísima nota: escuchad atentamente a Woody Allen al inicio de “Manhattan”  cuyo telón de fondo es esa magnífica “Rhapsody In Blue”…

Claro que estas son solo mis favoritas. Cualquier amante de la música tiene su propia “lista de reproducción” adherida no solo a su mp3, sino también a sus oídos, su corazón, sus recuerdos…

Aquí os invito a compartir vuestras canciones favoritas del “mundo mundial”; esas que no pueden faltar en nuestro botiquín, esas a las que rendimos culto y colocamos en un altar,  esas que cada vez que escuchamos sonreímos de satisfacción (o lloramos de emoción) porque nos acercan a algún momento mágico que no se nos podrá olvidar, gracias, en parte, a esas voces amigas que comparten con nosotros nuestras penas y alegrías.








domingo, 17 de marzo de 2013

Cuatricromía

El otro día me encontraba sumida en el intríngulis de mi mundo interior, totalmente absorta, cuando un sonido fresco, “happy” y lleno de vida,  me arrancó de mis pensamientos. Como por arte de magia, la alfombra se convirtió en una pista de baile, la débil lámpara de mi habitación en un foco de colores, y el ritmo de la nueva canción de Fangoria, “Dramas y comedias”,  en una revitalizante  vitamina para mi cuerpo que le hizo moverse hasta caer rendido. Las ideas que ocupaban mi mente se esfumaron sin más demora, y Alaska, con su voz llena de personalidad, consiguió eliminar toda mi energía negativa, e insuflar a mi cuerpo un nuevo y refrescante vigor.
Y no solo el ritmo es sumamente pegadizo.  También el vídeo de dicha canción resulta muy atractivo, debido a sus psicodélicas imágenes y su intenso colorido. Además, la letra transmite un mensaje cargado de positivismo, algo imprescindible para los tiempos que corren.
Este single tan especial forma parte del nuevo disco de Fangoria, “Cuatricromía”, que fue publicado el 26 de febrero, pero que ya arrasa en todo el país. Contiene cuatro EPs, cada uno coloreado de forma diferente. Estos colores representan las distintas facetas de Fangoria que el grupo se ha dedicado a explorar, por lo que cada EPs ha sido producido por una casa distinta. Así, el azul contiene canciones pop, y está producido por Guille Milkyway. El magenta está influenciado por el rock & roll, y el productor es Sigue Sigue Sputnik. El amarillo, tiene una faceta más electrónica, a cargo de Los Pilotos. Por último, el negro explora la cara más gótica de Fangoria y está producido por Jon Klein, miembro de “Specimen”.
Este nuevo disco, el undécimo del grupo, resulta muy interesante. No solo por sus canciones, cuyo mensaje, como señalé antes,  nos anima a ser fuertes, superar las adversidades y  seguir sonriendo. La forma en la que se ha creado, aceptando diferentes influencias de las distintas casas productoras que han trabajado con Fangoria, no hace más que enriquecer al disco, en lo relativo a variedad y originalidad. Me ha gustado mucho esta idea de los “cuatro colores”, ya que así podemos escuchar diferentes tipos de música según nos sintamos por dentro. De hecho, la canción “Dramas y comedias”, la primera del EPs azul, consiguió hacerme desconectar por un buen rato de los problemas y “comeduras de coco” que he tenido esta semana, transmitiéndome, por un lado, una grata sensación de ligereza y tranquilidad, y, por otro,  muchas, muchas ganas de moverme y danzar por la habitación como una loca.
Una loca por la música…



sábado, 27 de octubre de 2012

Un regreso muy esperado

Hoy, mientras desayunaba, encendí la radio para escuchar mi programa matutino favorito ( por si tenéis interés, se trata de "No es un día cualquiera" en RNE ). En él, Pepa entrevistó a los hermanos Quijano.
Me encantó escucharles, ya que habían pasado ocho años desde su último álbum, y era mi grupo preferido.
Tenía todos sus discos y, además, una postal con la firma de los tres. Por aquel entonces yo vivía en León y había frecuentado varias veces el bar de su padre : La Lola, el cual recomiendo sin lugar a dudas.

Actualmente, ellos viven en Miami, y van a sacar su nuevo disco a la venta, "Origenes : El bolero", compuesto de doce boleros, y que saldrá a la venta el treinta de octubre de 2012.
En el programa, los hermanos se mostraron muy unidos y satisfechos con su trabajo. Afirmaron que su separación no se había debido a discusiones o enemistad, sino al creciente agobio por la fama que adquirieron.
También me sorprendió conocer la existencia de un cuarto hermano Quijano, Jorge, el cual ha optado por  Bellas Artes ( se licenció en la Sorbona de París ) y va a publicar una tesis sobre pintura y  filosofía. Sus tres hermanos se sienten muy orgullosos de él, y lo consideran "el artista de la familia".

Como conclusión, creo que el nuevo disco de Café Quijano va a ser todo un éxito, dada la cantidad de personas ( de todas las edades ) que llevan esperando su regreso, incluida yo misma.
Desde aquí, mando ánimos a los Quijano, aunque sé que no los necesitan.